Sí, yo soy una más de las personas desencantadas con la política, pero a mí no me viene de nuevo. Hace cuatro años que divago políticamente de un lado a otro, de unas siglas políticas a otras, de un diario a otro. Un momento del día tan apacible y ligero para algunos como es ir a comprar el diario al quiosco, para mí es estresante, y a veces incluso lo evito. Me quedo enfrente de todos los periódicos y los observo un poco atontada, y entonces miro al quiosquero para que me dé una respuesta con su mirada, pero, nada, sólo se queda esperando a que coja un diario cualquiera y le dé el euro con diez céntimos que cuesta. El mismo nivel de atontamiento es el que tengo cuando toca ir a votar, porque a mí, eso de votar en blanco no me gusta, ergo me obligo a escoger un partido, las ideas que en ese momento creo que son las más acertadas. Desde los 15 años siempre he sabido quiénes eran los míos, pero llevo ya cuatro años dudando de todo y de todos y eso cansa, cansa mucho. Y más si yo soy de esas personas que creen que es necesario buscarse un marco político que te sitúe un poco en el mundo (y más a mí, que soy bastante caótica). En mi cabeza se han mezclado sistemas políticos, partidos y marcos geográficos totalmente opuestos (aquí todo es muy opuesto) y es horrible, porque no soy capaz de reconocer cuál es el mío. Cuando intento buscar respuestas en los opinadores profesionales reconozco su verdad por un momento, y siento que tal persona tiene razón, hasta que le encuentro una tara o, sencillamente, falta de independencia. Quizás, últimamente, el argumento que más estoy aceptando es el que ataca a la raíz de todo, el de los que defienden que es necesario reformular nuestro sistema político, que los partidos políticos tienen ya demasiado poder y demás argumentos que no son nuevos, pero que en momentos de crisis se multiplican como las hortensias en invierno.
En fin, desde este humilde espacio de la net, pido a los opinadores profesionales que saben de política (y que ya puestos sean sinceros e independientes) que iluminen a la parte de la sociedad que, como yo, vive atontada ante tanto ruido mediático, de manera que en un futuro pueda escoger sus siglas políticas (o, mejor, su líder político) con un poco más de alegría y decisión. Y si no pues ya nos espabilaremos como sea.

