La de Madrid sabia bastants idiomes, també català i unes quantes paraules en basc. Va fer un recital bastant important, en recordar-se de totes aquelles paraules basques no és fàcil (si la teva intenció no és voler aprendre la llengua). La de Barcelona parlava poc, i quan ho feia no se la sentia. Potser perquè sentia que sobrava: fer d’espelma no és reconfortant encara que la parella no s’estigui petonejant. Quan va notar que ja era prou, la de Barcelona va decidir fotre el camp de la platja i va deixar la parella europea sola. Jo vaig fer el mateix, no volia quedar-me adormida, i el sol, que a aquelles hores acaricia la pell, ajudava molt a entrar en aquest estat. Em vaig posar la part de dalt del bikini, la samarreta i la faldilla verda. Vaig deixar els dos europeus sols, estimant-se sota la suau llum del sol català de mitja tarda.
lunes 30 de julio de 2007
Una hora de platja
La de Madrid sabia bastants idiomes, també català i unes quantes paraules en basc. Va fer un recital bastant important, en recordar-se de totes aquelles paraules basques no és fàcil (si la teva intenció no és voler aprendre la llengua). La de Barcelona parlava poc, i quan ho feia no se la sentia. Potser perquè sentia que sobrava: fer d’espelma no és reconfortant encara que la parella no s’estigui petonejant. Quan va notar que ja era prou, la de Barcelona va decidir fotre el camp de la platja i va deixar la parella europea sola. Jo vaig fer el mateix, no volia quedar-me adormida, i el sol, que a aquelles hores acaricia la pell, ajudava molt a entrar en aquest estat. Em vaig posar la part de dalt del bikini, la samarreta i la faldilla verda. Vaig deixar els dos europeus sols, estimant-se sota la suau llum del sol català de mitja tarda.
sábado 28 de julio de 2007
A oscuras
El lunes por la mañana navegaba tranquilamente por internet cuando de repente se fue la conexión. Vi que el aparatito de Imagenio no hacía lucecitas y pensé: “uish, se debe haber ido la luz”. No sabía aún la semanita que ese corte de luz me iba a hacer vivir. Me vestí rápidamente, bajé las escaleras desde mi quinto piso y pregunté al portero, pero él no sabía nada. Subí de nuevo a casa y cuando llegué recibí la llamada del diario: “Ha habido un apagón muy bestia en toda la ciudad, tendrías que ir en busca de declaraciones de gente afectada”. Perfecto, mi barrio era ideal (Sagrada Familia). Me duché rápidamente (con agua fría), me vestí, cogí la cámara de fotos, libreta, boli y ¡acción! Me da la sensación que ese lunes, el pasado, lo viví hace mucho, mucho tiempo atrás. El lunes me tocó comercios y vecinos de Sagrada Familia y zonas del Eixample; el martes, el Clot, Navas y Congrés; el miércoles, fui a una rueda de prensa por la mañana y por la tarde a otra (Mayol anunciaba que el suministro eléctrico volvía); el jueves, rueda de prensa por la mañana y concentración de vecinos por la tarde y, finalmente, el viernes me tocó paseo Maragall y calle del Escorial. Estoy cansada pero en parte me alegro de haber podido publicar cada día de esta semana. La verdad es que ahora, después de haber dormido nueve horas, creo que he aprendido a desenvolverme bastante bien en según qué situaciones periodísticas. Ahora escribo más rápido en la libreta y estoy más atenta a la información que me dan. En prensa escrita tu soporte es esa libreta, o sea, el nivel de atención que en ese momento tienes. Y aunque te encuentres mal esa libreta tiene que estar escrita coherentemente cuando llegues a la redacción.
En relación al apagón, a los vecinos y comercios afectados que se quejan y a los que no, a la desidia de las administraciones, a la negligencia de Fecsa-Endesa y REE, a las opiniones de unos y de otros, al ruido espantoso de los generadores (en la calle Indústria hay uno y el escándalo que monta por la noche es horrible), etcétera, no tengo ganas de comentar nada. Hoy desconecto, que luego me toca servir cafés (si no se va la luz).
martes 24 de julio de 2007
Català/Castellà
Si t’agraden els idiomes els vols saber parlar i escriure mínimament bé. Quan acabi l’estiu, la meva guerra serà amb l’anglès i l’italià. El català i el castellà mai els deixaré de perfeccionar perquè me’ls estimo. I sí, sí: encara que el català no sigui la meva llengua materna me l’estimo. Em va fer molta il·lusió trobar-me als lavabos del camp de futbol del Celtic de Glasgow (Escòcia) les traduccions de men i women fetes en català i no en castellà. I no, no sóc independentista. Ara hauria de dir què em sento, no? En realitat, en aquest sentit mai sabré què sóc. No és fàcil ésser al mig de dos bàndols. Veig com es passen la pilota i miro la partida des d’una certa distància com una gilipolles sense saber si cridar línia o fora. La massa té molt clar a on pertany sense que li calgui saber molta teoria i història. Els intel·lectuals no ho tenen tan clar, però és el que han escollit defensar peti qui peti. Amb la família, la terra, els símbols i els enemics ja és suficient perquè sentin (massa i intel·lectuals) que poden participar en qualsevol guerra.
En fi, només volia parlar de l’ús que faig del català i el castellà. De moment, des dels meus humils coneixements, intentaré fer la vida més maca a les cultures que per naturalesa ja ho són.
sábado 21 de julio de 2007
Labio Rouge
lunes 16 de julio de 2007
El Doctor
El Doctor es la única persona del Mozart que cuando te mira sabe leerte el pensamiento. La intuición la tiene totalmente formada y ya sabe detectar el significado de las maneras de hacer, de caminar y de hablar de los demás. Hace quizá nueve años que lo conozco y creo que fue la primera persona con la que experimenté una extraña complicidad. Ayer me preguntó: “¿Ya no estás tan pensativa como la semana pasada?”. Le conteste que no, sonriendo. “Está bien, pero no te deshumanices”, me dijo.
Durante todos estos años el Doctor me ha citado muchos autores y libros, pero nunca llegué a apuntar sus propuestas de lectura. Ayer me dijo que me tenía que leer Los renglones torcidos de dios. “Te explica todos los entresijos de la mente humana, te gustará. A mí me recordó un poco a Albert Camus y un poco a Kafka”. Hoy he buscado en Google el autor: Luca de Tena. Tiene un pasado político que no me entusiasma pero no por ello voy a dejar de leerlo. Si hay algo que he aprendido estos últimos meses es a saber reconocer el lado artístico y humano de una persona independientemente de su tendencia política. Aunque cueste, a veces es posible. En verdad, con el Doctor siempre me ha pasado esto. Y con otro grupo de señores mayores que me caen de coña y que defienden la derecha chunga del ABC. La política es sólo una excusa para sentir que formas parte de un grupo.
El Doctor tiene la mente muy lúcida, más que alguno o alguna de muchos menos años. Se puede reír de alguien cruelmente del mismo modo que puede hacer un discurso sobre la importancia de los valores humanos. Aún se le iluminan los ojos.
El Doctor es el cliente más inteligente del Mozart; y el que deja más propina: sea material, intelectual o espiritual.
sábado 14 de julio de 2007
Ver para explicar
Para compensar la ligereza de estas líneas, he aquí estas otras de Cesare Pavese:
He ignorado la palabra pensada. Mis palabras han sido sólo sensaciones. Mis retratos han sido cuadros, no dramas. Me he fijado en figuras y las he considerado y contemplado tanto, que las he transfigurado satisfactoriamente. He simplificado el mundo en una trivial galería de gestos de fuerza y de placer. En esas páginas está el espectáculo de la vida, no la vida. Hay que empezarlo todo de nuevo.
De lo que se aprende que el único modo de salvarse del abismo es mirarlo y medirlo y sondarlo y bajar a él.
Hay que vencer al abandono voluptuoso, dejar de considerar los estados de ánimos como fines en sí mismos.
La culpa la tiene la fantasía, cosa muy distinta y enemiga del buen arte. La tiene mi necesidad de evitar responsabilidades, de sentir sin pagar.
La lección es ésta: construir en arte y construir en vida, desterrar lo voluptuoso del arte lo mismo que de la vida, existir trágicamente.
El saber vivir es un arte que simplemente ayuda a tornear el material humano, liberado en sí, retocado, ultimado: puesto a disposición de todos.
martes 10 de julio de 2007
Cafés y music-halls
Hubo una época en la que parecía que Barcelona era feliz. Eran los años 20. Los años de los grandes cafés, los espectáculos de los music-halls, las escuelas de canto, la radio, los teatros, las crónicas de bares, los colegas intelectuales o escritores o artistas que se reunían en esos cafés para intentar salvar el mundo. Largas tertulias y conversaciones de todo tipo: culturales, sociales, políticas, artísticas... Siempre acompañadas de un buen café o una buena copa. El crítico de arte, Sebastià Gasch, definía de esta manera esa ciudad:
La Barcelona dels anys vint i trenta, la Barcelona d’entre dues guerres, no parava de sorprendre’ns. La mar i Barcelona, heus ací els dos espectacles del món que es renovellaven més. Mai una onada no és igual a la precedent, i en els carrers de Barcelona, abundants en noies adorables, en personatges curiosos, en escenes pintoresques, la mirada no arribava mai a cansar-se.
El Café Colón fue uno de los cafés más concurridos y admirados de la época. Tenia una terraza cosmopolita (palabra ya utilizada entonces) larga y extensa. Uno de los clientes asiduos a la terraza del Colón fue Josep Maria de Sagarra. Tituló su sección fija de la segunda página de la revista «El Mirador», L’Aperitiu. Y fueron gran parte de esos momentos, de esos aperitivos, los que le inspiraron para redactar sus artículos realistas y descriptivos:
En el bar les paraules pugen de temperatura, el glaç és més fred i les mirades de les dones són més hospitalàries, els rellotges perden impertinència, vull dir que les hores es fan més manses de passar, i la voluntat perd tot l’impuls per a abandonar la cadira.
Otra de las terrazas situadas en la Plaza Catalunya fue la de la Maison Dorée. A ella iban escritores y artistas, sobre todo de Barcelona y Madrid. Fue creada en 1903 por los hermanos Pompidor. La Maison Dorée quedaba cerca de la cervecería Munich y el Café Continental, de esta manera se formaba una ruta nocturna entre los clientes que duraba hasta bien entrada la madrugada. Por la Maison Dorée pasaban personajes como Raimon Casellas, el arquitecto Puig i Cadafalch, Rafael Padilla, Isidro Nonell, Ramón Casas, Rusiñol y muchos más. En el Paseo de gracia estaba La Puñalada. Era un bar popular, familiar, hospitalario y más alborotado que los grandes cafés. Los clientes lo frecuentaban especialmente por el ambiente que se vivía y no por el simple hecho de “ir a tomar algo”.
Uno de los music-halls más entrañables por su larga vida y por la cantidad de artistas que lo pisaron fue El Molino. El local pasó a llamarse de varias formas los primeros años de su vida: el primero y más popular que adquirió fue el de Pajarera Catalana. Los espectáculos en esta Pajarera solían ser de tríos o cuartetos. Pero su programación fue cobrando importancia y mejoró gracias al servicio de restaurante que abrió. En 1905 La Pajarera Catalana cambió de empresa y con ella de nombre: Gran Salón del siglo XX. Con esta denominación duró tres años. La influencia parisina era cada vez mayor: pasó a llamarse Petit Moulin Rouge. Y ahora lo tenemos allí, muerto de asco.
Los Cafés emanaban inquietud y ganas de saber, no importaba el tema, la cuestión era discutir y conversar. Los music-halls proponían diversión y el público aceptó la propuesta. En Catalunya también fueron años de locura. Ya lo dijo Cabañas Guevara hace sesenta años:
En todo catalán, hay, sí, un «señor Esteve», más doblado de un Don Quijote. Nos empeñamos en no creerlo, y, sin embargo, en la tierra del «seny», son pocos los que no posean unos cuantos gramos de locura, entendiendo por locura, idealismo ingenuo, romanticismo inadvertido, o afán de vida desabrochada.
(Líneas extraídas y retocadas de una parte del primer trabajo universitario que hice)
domingo 8 de julio de 2007
Reportaje
Aquí está el resultado, el reportaje que hemos trabajado esta semana mi colega becario y yo. En la edición impresa impresiona más: el titular sale en portada y abrimos la sección de Catalunya.
Perdón por las pocas líneas. Aún estoy flipada...
miércoles 4 de julio de 2007
Viajera
Siempre he pensado que lo que diferencia al viajero del turista es la necesidad de conocer, de explorar, de fundirse con las tierras por las que camina y no limitarse a cubrir el mero requisito de llegar y ver, para luego poder contar que se es viajero, no más porque se traslada de un lado a otro.
El viajero no busca sino que encuentra. Descubre que lo más escondido está a la vista y que sólo hace falta tener ojos para contemplarlo. Viajar es un paseo interminable y no una carrera que conduce a una meta prevista.
Viajar es conocer lo que conocen todos pero sentirlo como sólo es capaz de hacerlo cada cual. O descubrir lo que conocen algunos pero ser generoso para compartirlo y que lo vivan y disfruten todos.

