lunes 29 de octubre de 2007

Cuatro trazos de Amsterdam

En cuatro días una ciudad se da a conocer muy poco. La mayoría de las ciudades son reservadas, y lo mejor de ellas se conoce después de haberlas tratado o visitado o caminado mucho. Amsterdam, en cambio, no parece tan reservada. El primer día, en el centro de la ciudad (zona turística donde las haya), descubrimos un restaurante japonés a buen precio y buenísimo. Las ciudades reservadas esconden lo bueno para mostrarlo a sus conocidos, en cambio, las que no lo son, lo comparten con todos. Y Amsterdam lo muestra todo, sin miramientos. Seguro que, como pasa con todas las ciudades, se necesita tiempo para conocer bien la capital de los Países Bajos, pero poco. Amsterdam no tiene complejos y, a primeras, se muestra tal y como es: encantadora, atenta, ordenada dentro del caos, atrevida, arriesgada. No parece una ciudad que intente caer bien a los turistas simplemente porque no le hace falta; tiene cualidades y virtudes suficientes para contentar a todos.
Lo que más me ha cautivado de la ciudad son las fachadas de las casas. Creo que, junto con los canales, las casas estrechas y coloridas de Amsterdam son el encanto de la ciudad. Después están las bicicletas, que, de verdad, me han parecido muy elegantes. Como ya iba informada de que en Amsterdam si no tienes bici no eres nadie no me ha sorprendido ver a tanta gente circulando con bici; lo que me ha sorprendido es que tanta gente utilice este ligero transporte con el frío que hace en la ciudad. No me extraña que luego sus ciudadanos se pasen el día comiendo… Y comiendo todo tipo de comida. La carne argentina les encanta, al menos en las calles del centro hay varios restaurantes argentinos y uruguayos. También les gusta la comida italiana y todo lo que sea oriental: chino, japonés, tailandés, etcétera. Son muy cosmopolitas con los alimentos. En cambio, con la bebida ya es otra cosa: sus cervezas que no se las toquen, y que así sea. Tienen cervezas de cuerpo 10, nada que ver con la estrella o la Moritz. En este viaje la triunfadora ha sido la Grolsch.
El barrio rojo es, sin duda, lo que diferencia a Amsterdam de otras ciudades europeas. Prostitutas que posan detrás de escaparates como si de objetos de museo se tratase y coffe shops muy bien habilitados para poder relajarse: por tres euros te venden un porro de maría bien liado y consistente. En fin, qué decir del famoso barrio rojo: todo un espectáculo al aire libre, sólo le faltan mujeres bailando el can-can por la calle (su particular Moulin Rouge ya lo tienen).



La parte más cultural del viaje ha sido la visita al museo Van Gogh, donde hacían una exposición sobre la Barcelona modernista (Barcelona 1900). He salido con el catálogo de la exposición bajo el brazo para enterarme mejor del arte de mi ciudad (y de cómo se muestra). También hemos visto los cuadros expuestos de Van Gogh, pero definitivamente me he dado cuenta de que su pintura no me gusta, demasiado abstracta para mi gusto (o para mi mente). El Café Americain y el de l’Europe han sido las otras dos atracciones culturales. El primero, más bonito y grande que el segundo; el segundo, exageradamente caro. El sábado, caminando por el puerto de la ciudad, nos encontramos por casualidad un blanco edificio enorme: una biblioteca de 7 pisos abarrotada de libros, diarios de todo el mundo, cd’s, películas, internet gratis… y en el piso más alto, un comedor con terraza y vista panorámica de Amsterdam. Una biblioteca con mucho espacio, muchos ordenadores y mucha luz blanca. El último día (o sea, ayer) visitamos la casa de Ana Frank. Faltaban todos los muebles de las diversas estancias, exceptuando (supongo que sería una réplica) la estantería corrediza que escondía el otro lado de la casa, el gran escondite; La casa de atrás, así es como Ana Frank quería titular su primer libro.

Y la naturaleza. Una ciudad preocupada por no contaminar no puede prescindir de un bonito parque: el Volton Park. El parque es grande teniendo en cuenta las dimensiones de la ciudad y tanto la vida animal como la vegetal están muy bien cuidadas. Un lago enorme, sauces llorones, patos, cisnes, varias especies de aves… y tranquilidad: aquí ni los tranvías ni las bicis te pueden atropellar.


Finito. ¿Una definición de la ciudad? Vale: Amsterdam es como una mujer que, aburrida de pensar al estilo de las mujeres retratadas por Rembrandt, sale a la fría calle a pedalear, a disfrutar, a reír y a deslumbrar.

Finally, in the language of the tourist community, I just want to thank you for this trip, for every beer, every coffee (macchiato), every walk and every moment.
Foto 1: Un canal de cuyo nombre no me acuerdo.
Foto 2: Lámpara art decó del Café Americain.
Foto 3: Parte del lago del Vondol Park.
Foto 4: Estatua con gafas.






miércoles 24 de octubre de 2007

Amsterdam

Demà me’n vaig a Amsterdam fins el proper diumenge i ja tinc unes ganes increïbles d’estar dintre l’avió. No hi he anat mai i ja tocava. Sempre que decideixo sortir de Barcelona és per anar o a Itàlia o a Anglaterra (no viatjo tant com voldria) i, és clar, la resta d’Europa no la conec. Però què hi farem, a mi m’agrada repetir lloc, per allò que l’acabes fent teu. D’Amsterdam en sé ben poca cosa però quan torni prometo explicar tot el que he vist i experimentat. Sé que és la capital del Països Baixos, que l’idioma és el neerlandès, que tothom va en bici i que als coffe shops pots comprar uns grams de marihuana. Sé, abans d’anar-hi, que és la típica ciutat on no m’importaria passar una bona temporada. I no per la marihuana (no en sóc molt fan, la veritat). De moment, no he conegut ningú que m’hagi parlat malament d’Amsterdam. És una ciutat que cau bé, com Barcelona (que a mi, personalment, m’agrada molt, i quant més viatjo més m’agrada). A Amsterdam fa ja molts anys que pensava d’anar-hi però mai havia donat el pas. Quan passa això, el millor és decidir dos dies abans d’agafar l’avió si te’n vas de viatge o no. És genial improvisar, et renova per fora i per dins. A més, tinc ganes de passejar per nous carrers, descobrir una altra vida nocturna, mirar (sempre des de fora) les botigues de roba, visitar algun museu, sentir olors i gustos diferents i, sobretot, perdre’s per tot arreu. Quina ciutadana del món estic feta, tu.

lunes 22 de octubre de 2007

Decisión generosa

Nota al lector: en esta entrada revelo cosas que quizá, si quieres ir a ver la película que comento, sería mejor no saber, por eso de no perder el factor sorpresa... Pero bueno, leas o no este comentario vale la pena ir a verla.

Ayer por la tarde fui al cine a ver La joven Jane Austen. La película se centra en la historia de amor que vivió la escritora inglesa a los aproximadamente 20 años y que marcó su literatura, sobre todo la del libro Orgullo y Prejuicio. Yo soy ese tipo de persona de cultura de masas que descubre un libro o tiene ganas de leerlo gracias a una película. En este caso, Orgullo y Prejuicio. Además, tengo ganas de leer una novela, que en estos últimos años universitarios me he tragado demasiados libros de técnica periodística, teorías de la historia contemporánea y demás literatura demasiado pesada para mi mente pura, sencilla y natural.
En fin, la película sobre Jane Austen me ha gustado. Dura dos horas pero no se hace pesada. El hecho de que la película esté ambientada en el siglo XVIII ya es un punto a favor bastante importante, al menos para mi gusto. A Jane Austen la pintan como una chica un poco caótica, romántica, empática más que simpática y orgullosa. También muy atenta con los más cercanos, cosa extraña en alguien que se dedique a cualquier arte solitario. (¡No sigas! ¡Aquí está la revelación!) Es tan atenta y generosa que decide dejar al chico del que está enamorada para evitar que la familia de él se arruine ya que él es la principal fuente de ingresos. A partir de tal decisión Jane Austen ya no volverá a enamorarse y ni mucho menos decidirá casarse con ningún noble señor. Vivirá plenamente entregada a la causa de la pluma. Y lo consiguió: escribió algunas de las novelas más importantes de la literatura inglesa.
¿Qué hubiera pasado si Austen se hubiera fugado con el chico amado? Quizá no hubiera existido nunca la Jane Austen escritora y ni siquiera se hubiera publicado Orgullo y Prejuicio, ni Sentido y Sensibilidad ni Emma. Hubiera sido una trabajadora más del sector agrario para poder sacar adelante a su familia. Austen tardó muy poco en decidir algo que le marcaría el resto de su vida personal y profesional (en esa época las decisiones eran más trágicas porque no había tanto para elegir como ahora). La generosidad de esta escritora fue, en ese momento, una característica extrañamente compatible con su inteligencia y orgullo gracias, eso sí, a su enorme imaginación. Sin ella hubiera tenido muy difícil ver de qué manera su decisión (aun estando cegada por el amor) podría haber afectado negativamente a la vida del otro. Sangre fría, sí. Pies en el suelo, vale. Pero también mucho valor: sin él es imposible que la verdadera generosidad actúe.

jueves 18 de octubre de 2007

Música de fons

Surto de la classe de francès i m’assec a un dels sofàs de l’entrada per fer una trucada. Quan deixo de parlar pel mòbil sento molt de lluny la melodia d’un piano. Ritme ràpid i barreja de notes agudes i greus. Començo a mirar al meu voltant però ningú sembla adonar-se’n del concert llunyà que en algun indret de l’edifici algú està donant. Em poso dempeus i, forçant l’oïda, començo a caminar guiant-me per la font sonora. Després d’unes passes arribo a unes escales. Les baixo a poc a poc, pel respecte aquest que fan els camins dels què desconeixes el final. Però no vaig equivocada: a cada passa que dono el piano se sent cada cop més fort. Al final de l’escala la llum és molt tènue. Una porta mig oberta convida a passar a l’altra banda, a un lloc on només hi ha foscor i música d’un solitari piano de fons. M’hi atanso i, després d’obrir del tot la porta, entro.

És una sala de teatre o d’actes enorme i a l’escenari hi ha un senyor tocant un bonic piano de cua. El pianista fa l’acompanyament d’una pel·lícula muda del Charlie Chaplin que s’està projectant en una pantalla ben gran. L’escena em meravella. Cinema mut, així, de sobte. M’assec en una de les moltes butaques de la sala. S’hi distingeixen pocs caps. Em quedo mirant el gran senyor Chaplin i les mans del pianista. El moment em recorda al meu exprofessor de piano que un cop va col·laborar en un curtmetratge que vam fer un grupet de (en el seu moment) audiovisualeros i en què va improvisar una melodia per una escena en blanc i negre. El record dura poc perquè de sobte sento unes rialles de nens. I d’on surten aquests? Quan el Chaplin ja ha acabat de fer de les seves i la peli arriba al final s’encenen de cop les llums de la sala. Al centre, una classe sencera de nens d’entre 5 i 6 anys comencen a aplaudir embadalits. Aplaudint al Chaplin i al senyor pianista que fa les reverències pertinents. Us ha agradat? Els hi pregunta una professora rebent per resposta un sí ben fort i llarg. A mi també. Marxo de la sala contenta per haver-me perdut fins a arribar a aquest ja no desconegut indret i pensant que el futur que ve em cau bé.

lunes 15 de octubre de 2007

Internet Tv

Avui he descobert la televisió per internet. Sabia que existia però quan penso en video i internet només se’m passa pel cap el Youtube. Es veu que hi ha més coses. Avui he descobert la web de la Rai italiana i m’ha encantat. Hi ha documentals de cultura, d’història, d’art, i, com no, de la màfia. Precisament, aquesta última ha estat la temàtica escollida per començar la meva història amb la televisió per internet. Es diu Speciale La mattanza, suggerent, oi? I està presentat per un tal Carlo Lucarelli que no ho fa gens malament perquè aconsegueix crear misteri i cridar l’atenció. El documental sembla al principi una mica cutre, però gràcies a la reconstrucció i representació de les escenes més novel·lesques, a la manera d’explicar els fets i els personatges, a la bona locució del presentador i, sens dubte, a la llengua italiana, m’he endinsat en la història de la Cosa Nostra i ja en sóc una experta. Si no saps què estudiar o no tens molt clar passar per la universitat, non ti preocupare: “Per fare carriera nella Cosa Nostra non hai bisogno di una laurea”. La frase que més ha repetit el presentador quan es referia a algun periodista, policia o magistrat massa involucrat en els afers de la màfia ha estat: “Lui ancora non lo sa, ma è già morto”. En fi, que m’ha agradat però no he aconseguit arribar fins al final bàsicament perquè dura més d’una hora i avui estic adormida. Ja el continuaré demà.
També he entrat en la web de la televisió del diari La Repubblica. Avui els vídeos han estat totalment monopolitzats per un sol tema: el naixement del nou partit de centre-esquerra, el Partito Democratico. Declaracions de polítics, de votants, debats, etcètera i una sola sensació: ganes de renovar-se, de canviar ni que sigui una mica la política italiana. Ganes, per part dels votants, de sentir-se precisament això, votants, i no només mers clients que cal captivar perquè surtin a comprar. No m’allargo sobre aquest tema perquè no tinc ni idea de política i menys de la italiana.
L’última web-tele que he visitat ha estat la catalana sies.tv. En aquest espai el vídeo que he vist ha estat una entrevista al director de la revista d’enologia Cupatges (oh, vi!). També aquesta web n’està plena d’entrevistes, de reportatges, etcètera. Però, sens dubte, el que més m’agrada d’aquests espais en general no és només que jo pugui escollir què veure, sinó que em van de conya per aprendre a millorar els idiomes. Capici?

domingo 14 de octubre de 2007

Domingo

Sábanas. Cama. Luz. Resaca. Dormir. Dormir. Dormir. Despertar. Él. Ella. Café (cortado). Croissant o Ensaimada. El País. Javier Marías. Paseo. Sol. Terrazas. Ciudad. Gente. Turistas. Comer. Agua. Soñar-con-una-paella-en-la-costa-brava. Resaca. Siesta. Una boda. Reflexiones. Personas nuevas. Cambios. La semana. Las dos semanas. Dos horas y volver a despertar. Sueño. Café. Trabajo pendiente. Piano. Bienvenido. Tele a las 9. Noticias. ¿Periodismo? Palabras. Palabrejas. Idiomas. Leer. Leer. Cerrar libro y descansar.




Foto: Un domingo en algún lugar de Italia.

martes 9 de octubre de 2007

Un buen anuncio

Sin duda, formo parte del público objetivo de este anuncio. Buenísimo.

lunes 8 de octubre de 2007

L'Altre

Es veu que el passat dimarts 2 d’octubre Iñaki Gabilondo va anar a la facultat de comunicació de la Ramon Llull a presentar el llibre Kapunscinski, la voz del Otro. Si ho hagués sabut segurament m’hi hagués presentat. Gabilondo parlant de Ryszard Kapuscinski (1932-2007)... hauria estat molt bonic escoltar-ho. Recordo el discurs que va fer l’escriptor i periodista polac fa més de dos anys quan va ser investit doctor honoris causa per la Ramon Llull. Em va agradar tant que encara conservo el llibret que van repartir al públic amb el discurs escrit:
Kapuscinski comença dient que al llarg de la història l’home sempre ha vacil·lat entre tres opcions davant l’encontre amb l’Altre: podia escollir la guerra, aïllar-se darrera una muralla o establir un diàleg. Per aquesta darrera opció no es refereix només al fet comunicatiu en si sinó també al comercial: “Tots aquells espais eren indrets de trobada. Allí les persones entraven en contacte i es comunicaven, intercanviaven idees i mercaderies, segellaven actes de compravenda i ultimaven negocis, formaven reunions i aliances, trobaven objectius i valors comuns”. En referència a la primera opció (la guerra) diu el següent: “Resulta difícil justificar la guerra; opino que tots la perden perquè posa de manifest el fracàs de l’ésser humà en revelar la seva incapacitat d’entendre’s amb Altres, de posar-se en la seva pell, i perquè posa en dubte la seva bondat i intel·ligència”.
“Emmanuel Lévinas anomena esdeveniment fonamental la trobada amb l’Altre”. Lévinas, diu l’escriptor, pertany al grup dels filòsofs dialoguistes que intenten salvar el que consideren el valor suprem: l’individu. “Intenten salvar de l’actuació de les masses i dels totalitarismes, anihiladora de tota identitat individual, a mi, a tu, a l’Altre, als Altres (per això han divulgat la noció de l’Altre: per tal de subratllar la diferència entre els individus, i la diferència dels seus trets individualitzadors, únics i intransferibles”. Kapuscinski explica l’aventura feta per Malinowski: se’n va a les illes Trobriand (avui, Kiriwina) per tal de conèixer a aquest Altre colonitzat pels blancs: “Descobreix que els blancs que porten anys vivint allà no només no saben res de la població local i de la seva cultura sinó que tenen d’elles una imatge falsa, tenyida d’arrogància i desdeny”. Malinowski va deixar escrit en un diari els seus canvis d’estats anímics pel fet de patir un canvi d’ambient cultural tan fort: “Quan algú es veu arrencat – voluntaria o involuntàriamnet- de la seva cultura, paga un preu molt alt. Per això és tan important la possessió d’una identitat pròpia i definida, i la ferma convicció que aquesta identitat té força, valor i maduresa. Només llavors l’home pot encarar-se a una altra cultura. En el cas contrari, tendirà a ocultar-se en el seu amagatall, a aïllar-se, poruc, d’altres persones. I més quan l’Altre no és sinó un mirall en el qual es contempla -i en el qual és contemplat-, un mirall que el desemmascara i el despulla, fet que més aviat tot el món prefereix evitar”.
Kapuscinski acaba així el penúltim paràgraf del seu discurs: “La meva experiència de conviure amb Altres, molt remots, durant llargs anys m’ha ensenyat que la bona disposició cap a un altre ésser humà és aquella base única que pot fer vibrar en ell la corda de la humanitat.”
I amb aquestes línies, que em semblen boníssimes, acaba el discurs: “Qui serà aquell nou Altre? Com s’esdevindrà la nostra trobada? Què ens direm? En quina llengua? Sabrem escoltar-nos? Sabrem entendre’ns? ¿Sabrem, entre els dos, seguir allò que –en paraules de Joseph Conrad- parla de la nostra capacitat d’alegria i d’admiració, es dirigeix al sentit de misteri que envolta les nostres vides; al nostre sentiment de compassió, de bellesa i de dolor; al sentiment que ens vincula amb tota la creació; i a la subtil però invencible convicció de solidaritat que uneix la solitud de tants cors: la solidaritat en els somnis, en el plaer, la tristesa, les aspiracions, les il·lusions, les esperances i la por que uneix els homes entre si, que uneix tota la humanitat: els morts amb els vius i els vius amb els que encara no han nascut?”.

viernes 5 de octubre de 2007

Moda Otoño

La canción es muy bonita: “Baby alone in Babilon”…

Brahms, Sinfonía No.3 (Poco Allegretto)

… pero la sinfonía es de Brahms.

martes 2 de octubre de 2007

Rosa Montero

Un 23 de abril de 2003 me compré un libro de Rosa Montero en las paradas literarias del Passeig de Gràcia. Se titulaba La loca de la casa. Recuerdo que la protagonista era una mujer que explicaba sus experiencias juveniles y que, al no recordarlas o no querer recordarlas bien, añadía a la realidad un poco de ficción. Precisamente, la loca de la casa es esa imaginación que la escritora utilizaba para embellecer sus historias. El libro me gustó. En su momento me gustó demasiado, creo. Después de haber leído más escritores, me di cuenta que tampoco era para tanto. Igualmente, a Rosa Montero le cogí un cierto cariño después de leer este libro, y la seguí leyendo, cuando me acordaba, en sus columnas semanales de El País.
Un día de hace unos dos años me enteré que presentaba un libro en una biblioteca de Barcelona: Historia del rey transparente. En la presentación, una actriz catalana que sale en una serie tipo El cor de la ciutat (nunca me acuerdo de los nombres de estos actores), leyó algunos pasajes del libro. La verdad es que la cosa pintaba bien. A la salida estuve a punto de comprármelo pero, al cogerlo, vi demasiadas páginas y, por aquél entonces, tenía lecturas de la universidad pendientes. Más adelante, pensé.
Y hoy me he acordado de Rosa Montero, de su libro autobiográfico y del rey transparente, que no he descartado (para mí, que soy un poco vaga, es una buena manera de aprender algo de historia). Y me he acordado de Rosa Montero porque hoy es su turno en El País, y he leído su columna. Banderas, se titula. Y no habla precisamente del actor. “Detesto las banderas”, empieza. Y continúa: “Sé bien que las banderas son algo más que un trapo porque son un símbolo, aunque tan cargado de la violenta irracionalidad nacionalista que da mucha dentera”, o “a los que aborrecemos los excesos nacionalistas se nos hace muy cuesta arriba defender una bandera frente a otras, porque desconfiamos de las monsergas patrióticas”, o “piensan que todo esto debilita a los demócratas frente a los bárbaros; yo creo que no, y la historia lo demuestra: al final, el consenso se impone al vandalismo”, etcétera. Me ha impresionado, la verdad (a no ser que esté escrito con un punto de ironía que no he sabido entrever).
Reconozco que soy contradictoria, y que un día me siento muy catalanista (o nacionalista catalana) y otro no, depende de lo que lea. Y hoy, después de leer esta columna, he sentido unas ganas increíbles de colgar en mi habitación, junto con la bandera italiana y la del Barça, la senyera.