- Si hace una semana el viento casi se me lleva volando, ayer el cielo estaba despejado y el sol brillaba como si fuera de nuevo verano. Sin tener en cuenta el sábado pasado, por estos parajes está haciendo mejor tiempo ahora que en agosto. Ayer iba en camiseta de manga corta por la calle, yo, que soy una friolera. Cuando sale el sol en Brighton salen con él de su escondite un montón de personas. Ayer parecía que la ciudad estuviera superpoblada.
- El trabajo va bien, mi inglés no lo sé. Lo paso muy mal cuando suena el teléfono en la oficina, normalmente los que llaman son ingleses. Me cuesta más hablar el inglés con ellos porque, como no les entiendo bien, me pongo nerviosa. Es entonces cuando hago unas frases fatales e incomprensibles al oído de un inglés (comprensibles al oído de un extranjero). Como ya dije en la entrada anterior, mi listening de inglés no es tan bueno como para poder entenderlo bien cuando me habla un británico, pero mi jefe da más importancia al hecho de que los clientes castellanohablantes puedan utilizar su idioma en la oficina que no a que los ingleses o los estudiantes estadounidenses nos puedan entender. Adaptación por todo lo alto al cliente. En la oficina se puede utilizar la lengua española, la catalana, un poco de la italiana, la coreana y la portuguesa gracias a tres chicas estupendas. La agencia abrió hace sólo tres años y cada año crece un poco. Mi jefe, que es el propietario, trabaja tanto en la oficina vendiendo excursiones y viajes como haciendo de guía en algunos de los tours de los fines de semanas (en la agencia trabajan cinco guías más). Intenta dejarse el domingo de fiesta, aunque, a veces, o no se lo puede permitir o no le importa trabajar (está casado y tiene dos hijos pequeños). Le encanta su negocio. Cada vez que lo veo estresado y yendo de un lado a otro pienso que la agencia seguirá creciendo porque es un emprendedor ilusionado. Le entusiasma viajar y en su agencia ha plasmado su entusiasmo.
- Sabía que a los ingleses les encantaba ir a España a veranear y a emborracharse, lo que no sabía es que les gustara tanto su cultura. Hace seis años, cuando pasé el verano trabajando de camarera en Bradford (Yorkshire), los carteles publicitarios de la calle anunciaban los viajes a España con la imagen de un toro y un torero y con un eslogan en plan Sunny holidays in Spain! Ahora son más finos y, por ejemplo, en uno de los anuncios gráficos que he visto, aparece un grupo de jóvenes amigos sonriendo y catando vino tinto y el eslogan reza: Each Region has its wine; each wine is a discovery. Discover Spain through its Wine Routes. En la estantería de la casa donde vivo hay unos cuantos libros de gramática, cultura y turismo españoles: la propietaria de la casa estuvo viviendo una temporada en Barcelona y habla un poco el castellano. La chica escocesa con la que vivo empezó esta semana pasada a ir a clases de Spanish junto con una amiga suya irlandesa que estuvo trabajando un año en un hospital de Gran Canaria (las dos son enfermeras). En el The Guardian de ayer venía un suplemento dedicado a la historia, la literatura, la gastronomía y el arte españoles (Inspirational España). Me ha sorprendido gratamente ver que en ninguna de las fotos de los varios reportajes sale la imagen de la típica playa soleada de, por ejemplo, la Costa del Sol. Al contrario, las fotos son del arte arquitectónico andaluz, de los pueblecitos entre grandes montañas del norte, de molinos castellanos y estatuas de Don Quijote y del arte modernista catalán de Reus a Gelida.
No pretendo hacer una Oda a España en la distancia, lo que pasa es que siempre me ha molestado mucho que se vea a España como un país donde ir a tomar el sol y a emborracharse. Los dos últimos veranos que estuve en Inglaterra recuerdo que no me hacía ni pizca de gracia que los ingleses me empezaran a decir, una vez les decía de dónde era, olé, olé y oooooh, sun. Ahora, al menos, ya no dicen estas tonterías y te explican algún viaje que han hecho por diversas ciudades españolas. No creo que los británicos se estén sensibilizando por arte de magia con la cultura española, más bien creo que la oficina de turismo española está haciendo un buen trabajo por estas tierras. Aunque es verdad que también depende del público que tienes si decides mostrar lo más impersonal o lo más auténtico de tu manera de ser. Será que los británicos están madurando y ya están preparados para ver otra cara más compleja de España.
- Y en cuanto a la crisis, pues qué sé yo. Mi jefe está todo el día enganchado a webs que muestran las subidas y bajadas de la bolsa de diferentes países. Hace unos días le pregunté a qué venía toda esta crisis y se me remontó a los años 80 americanos, que si las subprimes, que si los bancos se prestan dinero entre ellos, etcétera. El otro día le pregunté a una mujer si a ella le afectaba directamente la crisis y me dijo que, por lo pronto, ya había decidido quedarse sin mujer de la limpieza y sin niñera. Y yo, cuando me siento con fuerzas compro el Financial Times para enterarme de algo, aunque acabo desviándome a las críticas de danza y teatro porque si la economía ya de por sí es complicada, imaginaros en inglés. Pero me gusta saber (o al menos intentar saber) qué está pasando.
- El trabajo va bien, mi inglés no lo sé. Lo paso muy mal cuando suena el teléfono en la oficina, normalmente los que llaman son ingleses. Me cuesta más hablar el inglés con ellos porque, como no les entiendo bien, me pongo nerviosa. Es entonces cuando hago unas frases fatales e incomprensibles al oído de un inglés (comprensibles al oído de un extranjero). Como ya dije en la entrada anterior, mi listening de inglés no es tan bueno como para poder entenderlo bien cuando me habla un británico, pero mi jefe da más importancia al hecho de que los clientes castellanohablantes puedan utilizar su idioma en la oficina que no a que los ingleses o los estudiantes estadounidenses nos puedan entender. Adaptación por todo lo alto al cliente. En la oficina se puede utilizar la lengua española, la catalana, un poco de la italiana, la coreana y la portuguesa gracias a tres chicas estupendas. La agencia abrió hace sólo tres años y cada año crece un poco. Mi jefe, que es el propietario, trabaja tanto en la oficina vendiendo excursiones y viajes como haciendo de guía en algunos de los tours de los fines de semanas (en la agencia trabajan cinco guías más). Intenta dejarse el domingo de fiesta, aunque, a veces, o no se lo puede permitir o no le importa trabajar (está casado y tiene dos hijos pequeños). Le encanta su negocio. Cada vez que lo veo estresado y yendo de un lado a otro pienso que la agencia seguirá creciendo porque es un emprendedor ilusionado. Le entusiasma viajar y en su agencia ha plasmado su entusiasmo.
- Sabía que a los ingleses les encantaba ir a España a veranear y a emborracharse, lo que no sabía es que les gustara tanto su cultura. Hace seis años, cuando pasé el verano trabajando de camarera en Bradford (Yorkshire), los carteles publicitarios de la calle anunciaban los viajes a España con la imagen de un toro y un torero y con un eslogan en plan Sunny holidays in Spain! Ahora son más finos y, por ejemplo, en uno de los anuncios gráficos que he visto, aparece un grupo de jóvenes amigos sonriendo y catando vino tinto y el eslogan reza: Each Region has its wine; each wine is a discovery. Discover Spain through its Wine Routes. En la estantería de la casa donde vivo hay unos cuantos libros de gramática, cultura y turismo españoles: la propietaria de la casa estuvo viviendo una temporada en Barcelona y habla un poco el castellano. La chica escocesa con la que vivo empezó esta semana pasada a ir a clases de Spanish junto con una amiga suya irlandesa que estuvo trabajando un año en un hospital de Gran Canaria (las dos son enfermeras). En el The Guardian de ayer venía un suplemento dedicado a la historia, la literatura, la gastronomía y el arte españoles (Inspirational España). Me ha sorprendido gratamente ver que en ninguna de las fotos de los varios reportajes sale la imagen de la típica playa soleada de, por ejemplo, la Costa del Sol. Al contrario, las fotos son del arte arquitectónico andaluz, de los pueblecitos entre grandes montañas del norte, de molinos castellanos y estatuas de Don Quijote y del arte modernista catalán de Reus a Gelida.
No pretendo hacer una Oda a España en la distancia, lo que pasa es que siempre me ha molestado mucho que se vea a España como un país donde ir a tomar el sol y a emborracharse. Los dos últimos veranos que estuve en Inglaterra recuerdo que no me hacía ni pizca de gracia que los ingleses me empezaran a decir, una vez les decía de dónde era, olé, olé y oooooh, sun. Ahora, al menos, ya no dicen estas tonterías y te explican algún viaje que han hecho por diversas ciudades españolas. No creo que los británicos se estén sensibilizando por arte de magia con la cultura española, más bien creo que la oficina de turismo española está haciendo un buen trabajo por estas tierras. Aunque es verdad que también depende del público que tienes si decides mostrar lo más impersonal o lo más auténtico de tu manera de ser. Será que los británicos están madurando y ya están preparados para ver otra cara más compleja de España.
- Y en cuanto a la crisis, pues qué sé yo. Mi jefe está todo el día enganchado a webs que muestran las subidas y bajadas de la bolsa de diferentes países. Hace unos días le pregunté a qué venía toda esta crisis y se me remontó a los años 80 americanos, que si las subprimes, que si los bancos se prestan dinero entre ellos, etcétera. El otro día le pregunté a una mujer si a ella le afectaba directamente la crisis y me dijo que, por lo pronto, ya había decidido quedarse sin mujer de la limpieza y sin niñera. Y yo, cuando me siento con fuerzas compro el Financial Times para enterarme de algo, aunque acabo desviándome a las críticas de danza y teatro porque si la economía ya de por sí es complicada, imaginaros en inglés. Pero me gusta saber (o al menos intentar saber) qué está pasando.


4 comentarios:
Carteles con toreros y vino tinto para la crisis, claro que sí.
Cri-cri.
Yo siempre estuve así, que queréis que os diga.
A ver si luego vuelven los locos años 20 y se cumple aquello de que "no hay mal que por bien no venga".
Delicioso dietario. Celebro que la concepción de los ingleses sobre España sea más ajustada a la realidad y no caigan ya en el tópico del toro y el Oleee...saludus
Quizás esto te ayude a entender la crisis que estamos viviendo:
Llegó un personaje a un pueblo de la amazonia y les ofreció a los lugareños 10 dolares por mono. Toda la gente del pueblo se puso a buscar monos, que por cierto, habian muchos. Cuando comenzaron a escasear, ofreció 20 dolares y así sucesivamente hasta llegar a 50 dolares. En este momento, el personaje puso un gerente y el volvió a la ciudad. El gerente le ofreció a toda la gente del pueblo que compraran todos los monos que tenían enjaulados a 35 dólares y que luego se lo vendieran al propietario, cuando regresara, a 50. Todo el pueblo aceptó esta propuesta. El gerente se fue a la ciudad y nunca nadie mas regresó al pueblo. La gente se quedó sin los 35 dólares por mono y nunca recuperaron sus ahorros. Creo que esto clarifica la crisis actual.
Razonamiento desde Barcelona. Un beso princesa.
crisis... A ver si comienza la hambruna y todos nos volvemos caníbales.
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