sábado 29 de noviembre de 2008

Slang and swearwords

Unas de las primeras palabras que aprendes a decir de un idioma extranjero (aparte de los verbos ser, tener e ir) acostumbran a ser las palabrotas. La parte más fresca y coloquial de un idioma es, en cambio, la más difícil de entender. La joven propietaria de la casa donde vivo tuvo la cortesía de prestarme un diccionario de English slang o, en otras palabras, del inglés más coloquial e informal. Transcribo algunas frases tal y como aparecen en el diccionario:

I’m feeling pretty dodgy: me encuentro bastante chungo.
Don’t be such a drama queen!: no seas tan teatrero!
He’s a dosser: es un vago de narices.
You eejit!: gilipuertas! (gilipuertas??)
I told him to eff off: le mandé a tomar por saco.
He was out of his face: llevaba un ciego alucinante.
Their latest single is fierce, man: su último sencillo mola mazo, tío.
It’s a flipping pain in the neck: es un auténtico peñazo.
I’m fed up of being pissed about by this airline: estoy harto de cómo me vacilan en esta compañía aérea.
All that telly’s turning you into a bloody zombie: te estás agilipollando con tanta tele.
To be shagged (out): estar hecho una mierda.
Tough titties: Ajo y agua.

Etcétera, etcétera… (prefiero no escribir las más ofensivas).

Eso sí, dejo lo mejor para el final. En la agencia trabajo con una chica coreana divertida, simpática y muy pero que muy trabajadora. Yo le enseñé a decir joder y ahora no para de decirlo. También le enseñé a pronunciar vés a prendre pel cul, y cada vez que lo dice lloro de la risa. Ella me enseñó las siguientes expresiones:

Si decís qué haces aquí con acento andaluz (qué ase aquí), estáis diciendo hijo de puta en coreano. En cambio, si decís ye puta, estáis diciendo guapa en coreano.

Y, por último, esto no es una palabrota pero es gracioso: si decís una cagaitá (sí, la sílaba tónica ha de ser la última) estáis diciendo dolor de barriga en japonés.

domingo 16 de noviembre de 2008

A time for a coffee... and for a song

Fa poc van obrir un bar prop de casa meva que és una monada. Es diu The lodge i en total té sis taules. Si no portes cap llibre ni cap diari per poder llegir mentre fas el cafè, pots agafar una de les tantes revistes dels anys 60 que tenen en algunes tauletes. També tenen flyers on publiciten alguns llocs del barri: m’he quedat amb un d’una discoteca (The Hanbury Club) on de tant en tant es pot ballar a ritme de swing i jive. Els cambrers de The lodge tenen sempre un somriure natural a la boca i no fan això tan rar de preguntar-te què tal estàs com fan en d’altres llocs d’aquí. No és que t’ho preguntin molt sovint, però queda ben estrany, la veritat. El primer cop que una cambrera em va preguntar que què tal estava li vaig respondre amb un “per què m’ho preguntes?”: em va fer sentir que feia molt mala cara...
El cafè de The lodge és bo i gràcies a déu no el fan només mida anglosaxona, cosa que una mini-mediterrània com jo agraeix. Com que les tardes de diumenge són delicioses de tan llargues que són, avui hi he anat a les 3 de la tarda a prendre’m un capuccino amb la revista Culture de The Sunday Times sota el braç. Quan he entrat al bar ha sonat la campaneta i he demanat el meu cafè amb pols màgica de xocolata escampada per damunt. En obrir la revista he començat a viatjar per un món d’exposicions, llibres, música, obres de teatre i demés històries culturals que m’han activat per uns minuts el cervell. “No es pot consumir tot”, m’he dit a mi mateixa per relaxar-me. De cop ha començat a sonar la cançó Turn, turn, turn de The Byrds i he desconnectat del que estava llegint. Feia molt de temps que volia saber com es deia aquesta cançó i avui per fi ho he aconseguit. M’he concentrat i he parat molta atenció a la lletra per tal de poder caçar alguna paraula...

... i aquí i allà (apartat Music) la teniu. M’encanta:

To everything (turn, turn, turn)
There is a season (turn, turn, turn)
And a time to every purpose, under heaven

A time to be born, a time to die
A time to plant, a time to reap
A time to kill, a time to heal
A time to laugh, a time to weep

To everything (turn, turn, turn)
There is a season (turn, turn, turn)
And a time to every purpose, under heaven

A time to build up,a time to break down
A time to dance, a time to mourn
A time to cast away stones, a time to gather stones together

To everything (turn, turn, turn)
There is a season (turn, turn, turn)
And a time to every purpose, under heaven

A time of love, a time of hate
A time of war, a time of peace
A time you may embrace, a time to refrain from embracing

To everything (turn, turn, turn)
There is a season (turn, turn, turn)
And a time to every purpose, under heaven

A time to gain, a time to lose
A time to rend, a time to sew
A time for love, a time for hate
A time for peace, I swear its not too late

jueves 6 de noviembre de 2008

Remember, remember this 5th of November

Ayer (5 de noviembre) en Inglaterra se celebraba el día de Bonfire, o día de los fuegos artificiales o Fireworks Night o Guy Fawkes Night. En general, se suele asociar con la celebración del frustrado plan conocido como Gunpowder, en el que un grupo de ingleses católicos (entre ellos, Guy Fawkes) intentó asesinar el 5 de noviembre de 1605 al protestante Rey James I de Inglaterra y a su familia volando por los aires el parlamento de Londres (por cierto, que tal hecho inspiró escenas de la peli y cómic V di Vendetta; la máscara de V es, precisamente, una caricatura de Fawkes). Pues bien, aquí llevan más de una semana tirando cohetes y fuegos artificiales y petardos, y ayer, justo un día después de la victoria de Obama, fue la gran fiesta (bonitas coincidencias). Al salir del trabajo estaba cansada, pero quise acercarme al pueblo de Lewes, donde celebran el día con procesiones y fuegos artificiales. Era de noche y el pueblo estaba oscuro, así que no entraré en detalles geográficos ni arquitectónicos, aunque parecía muy bonito, y más con las constantes llamas del fuego de las procesiones, que estaban muy bien: las personas iban vestidas estilo siglo XVII y llevaban consigo antorchas, al mismo tiempo que iban tirando por el suelo petardos nada inocentes. Asimismo, portaban con ellos cruces incendiadas: en Sussex el día se asocia también con la ejecución de mártires protestantes. Sería una fiesta más bonita si no estuviera tan masificada, toda la juventud de Brighton (que no es poca) va en masa a beber y a pasárselo demasiado bien.

Y bien, Barack Obama ha ganado. Ayer, en mi casa, brindé con vino de USA por su victoria, cinco horas antes de que se supieran los resultados. Cuando me desperté a las 6 de la mañana para ir a trabajar lo primero que hice fue encender el portátil para leer y mirar su discurso. Estuve eufórica durante todo el día, igual que los estudiantes de todas partes del mundo que iban entrando en la agencia donde trabajo, todos felices de que Obama hubiera ganado. Y mi jefe también. La verdad es que no he conocido a nadie que quisiera que ganara McCain. Es que lo de Obama ha sido muy fuerte, inesperado, genial. He leído algunos artículos de opinión desde entonces y, para evitar aumentar aún más mi pasión por Obama, he comprado el The Times, que se lo está tomando con más calma que el The Guardian. En un artículo, un comentarista recuerda, entre otras muchas cosas, que aunque haya salido vencedor Obama, la mayoría de los estadounidenses prefieren un presidente de centro y moderado, no de izquierdas. Y otros escritores de columnas recalcan que la mala legislatura de Bush y la crisis financiera han sido un background que ha servido en bandeja la victoria a los demócratas. Y, así, he continuado con la búsqueda de argumentos que no compartieran la alegría internacional del momento, obligándome a tirarme cubos de agua fría por encima para mitigar mi excitación. El problema es que, lea lo que lea, no consigo deshacerme de este grado tan alto de entusiasmo y admiración que siento por la figura de Barack Obama y que, con el tiempo, ya se me pasará. O no.